Voy a tener que aprender a mirar la vida como el que mira una obra de teatro. Así no me enfadaré con los actores ni me dolerá cuando hagan algo que no me gusta o no me espere...simplemente lo aceptaré como parte de su personaje. Pues eso, de vez en cuando saldré del escenario y miraré, solo miraré...
Antes emitía una luz brillante e intermitente que se apagaba bruscamente cuando alguien le daba al interruptor. Quizá estaba a merced de la necesidad de luz u oscuridad de otras personas. Así que me apagaba con la caída de la clavija y sentía euforia cuando alguien la levantaba de nuevo.
Ahora llevo siempre una linterna a media luz, que me guía y que me enfoca donde lo necesito en cada momento. Soy yo quien la enciende y apago a mi antojo.